Fue en el mes de junio. Hacía frío y en
No renuncié del todo a mi carrera profesional, pero cada vez hago más lo que adoro hacer. Entre a una compañía de teatro (por casting, carajo!) y mi trabajo semanal incluye muchos ensayos y algunos shows (suspendidos por lluvia estos últimos días…). Hay planes para el año que viene, por ahora poco laburo. Habrá que pasar el verano, a los ponchasos, pero cuanta alegría. El placer de tomar una decisión y llevarla a cabo con todas las consecuencias que esto trae consigo, es inexplicable. Complicado, pero divino. Tantos años soñando tener la valentía suficiente para ir detrás de la vida que quiero, que el miedo a lo incierto no hace tanta sombra. La crisis existencial es crónica, solo hay que pasarla con un poco más de glamour.
Me tomé mi tiempo para escribirlo, quizá necesitaba asimilar el cambio. Esto también incluye el hecho de que finalmente vivo sola. Mantengo todo esto que me rodea a base de malabares literales y poéticos.
Así es que empiezo a escribir un nuevo capítulo, otra historia, contenta, viendo a donde me lleva toda esta locura. wellcome back.
