fue un diciembre, en la parada de colectivo que veo desde mi ventana. era nuestra primera salida después de conocernos y el estaba algo cauteloso por nuestra diferencia de edad, que quizá en ese momento podía hacer un poco de ruido. quizo parar un taxi que pasó de milagro pero en lugar de subirse me dio un beso... y otro. me dijo que tenía ganas de verme otra vez. y así fue.
jodido conocer a alguien que te gusta en diciembre. pero entre toda esta cosa de navidad y año nuevo nos vimos un par de veces antes de terminar el año. incluso logró que viaje hasta una isla en tigre, se entiende?
pasaron las benditas fiestas, y nos vimos la única noche que coicidimos en buenos aires antes de irnos de vacaciones, cada uno por su lado. 'voy a estar acá', dije mientras le entregaba un papel con la dirección de la casa donde iba a a pasar mis vacaciones con amigas. tenías muchas ganas de verlo ahí, pero no pensé que iba a ir.
wroooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooong.
llegó una noche en la que me disponía a lavar los platos, como aporte vital a la convencia en esa casa bizarra en la que pasé una de las vacaciones más divertidas de mi vida. me llamó al celular (recordemos que en esa época, aunque ya siglo xxi, los sms no eran populares ni acepatados por la tecnología de muchos teléfonos portátiles) y me dijo que estaba en el centro de gesell, a unas pocas cuadras de mi hogar veraniego. mis amigas me mandaron a bañar, don't know why, y me dejaron en la puerta de nuestra casa, cuya altura era algo dificil de encontrar. y ahí empezó todo.
escribo sobre el comienzo porque no puedo con los finales. además, nuestras historia juntos vale más que el final.
miércoles, 3 de marzo de 2010
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