miércoles, 27 de diciembre de 2006

Ahora que hay boom de carreras cortas y se puede estudiar loquesea, seguro que si buscan encuentran una donde enseñen modales. Pero, ¿“How can I get a life” estará disponible? En curso corto, licenciatura, terciario, lo que sea…

martes, 26 de diciembre de 2006

after christmas

Ahí estaba, paradita en Av. de Mayo y Pellegrini con mi cara de poco espíritu navideño. Era un domingo medio feriado y la estación estaba envuelta en esa atmósfera tan particular de los días no hábiles. Meterse en el subte pude ser como una especie de túnel del tiempo o del ánimo. Piedras estaba calladita, lucía turistas y algún policía aburrido. Algunas paradas después, Acoyte estallaba de gente. Fui y volví totalmente fuera de contexto. Después me encerré en mi bunker a envolver regalos y escuchar Revolver. Luego vinieron St. Pepper, Canción Animal y todo culminó en una siesta. Horas más tarde me di cuenta que este año navidad fue para mi como un cumpleaños colectivo, en el que todos nos hacíamos y recibíamos regalos. Y si, la pasé bien.

jueves, 21 de diciembre de 2006

it would be much better

Ayyy tengo un vértigo terrible. Es un paso nada más, no se que hay para pisar pero es un paso nada más. Y respiro hondo y nada. Y todo esto que pienso me ataca y me hace doler la cabeza. Tranquila, toma aire, cerrá los ojos, pone a Devendra. Todo va a salir bien. Ahora andá a comer esos ñoquis divinos que te salieron una bicoca y cuando volvés te seguís quemando la cabeza. Si eso.
¿están de moda las faltas de ortografía?

miércoles, 20 de diciembre de 2006

pequeñas delicias de la vida laboral

Llega un momento del día en el que no soporto ni uno de los sonidos que me rodean en la oficina. La secretaria eficiente con su voz finita (y no es una modelito de trajecito sastre, es mucho más bizarra la que tenemos acá) y sus explicaciones interminables; el que reclama pagos en voz alta y a los gritos; la que no se sabe que hace pero se ríe de forma tal que te hace doler en entrecejo. Y la impresora de punto. Porque yo creí que el futuro había llegado, pero los miércoles por la tarde me recuerda que debe estar viniendo por libertador en el 130, porque acá no lo tenemos; entonces empiezan a imprimir las etiquetas y ese ruido constante es peor que el del motor de la heladera vieja que estaba en el fondo de la casa de la abuela (si, esa que enfriaba posta). Entonces ahí se corona la tarde en donde las opciones son estrellarse la cabeza contra el monitor, descargarse insultando al pobre cristo que le pone play a la bendita máquina, o bien irte a la mismísima mierda, con las cosas a medio terminar y cruzar la plaza de mayo corriendo como niña y espantar a las palomas.

pensaba en el subte que...

Básicamente la cosa es que no se si seguir cancheréandole a esta profesión, o si pateo el tablero me pongo a vender aros, me dedico a leer, viajar y listo.

martes, 19 de diciembre de 2006

Se supone que si hago como que escribo la tarde lerda y perezosa va a pasar más rápido, alguien va a pensar que hago algo más que leer el diario y voy a sentirme menos ñoqui. Porque a veces si, los empleadores piensan con la parte trasera de sus humanidades, y en general no tienen el culo de la ritó (que se perfila como más creativo) sino que son fofos y con pocas luces. Y en lugar de decirte, ‘nena tomate la tarde para pasear por florida (aunque no aguantes el calor y la gente), sentate en el ateneo a leer libros y elegí que te vas a llevar para las 23 horas de micro que te esperan porque tu poder adquisitivo no costea un avión. Después agarrá tu carterita y andá salticando por diagonal norte, haciendo volar esa pollera larga y verde, doblá por carabelas y seguí tu vida’. No, lo que parece que te dicen es ‘quedate ahí sentadita por más que no haya un pedo que hacer y cumplí tu bendita jornada laboral de ocho horas, porque pensar en el prójimo me da bastante paja y en diciembre aún más’. Entonces acá estoy, claro, escribiendo pelotudeces pa matar el tiempo y jugando a que puedo hacer algo mucho más interesante con esta vida mía.