lunes, 1 de diciembre de 2008

kamikaze

Me salté la parte más interesante del cuento. Esa donde la protagonista deja el trabajo de oficina para perseguir su sueño de vivir como actriz. Obvio que ahora los quilombos son otros, pero serán protagonistas de otros capítulos.

Fue en el mes de junio. Hacía frío y en la Ciudad de Buenos Aires había paro de subtes. Dos horas y media arriba del colectivo fueron las necesarias para decir basta. Pero no ese basta recurrente con tono de deseo más que de certero. Era un basta real, se había terminado todo. Hice cuentas, comuniqué la decisión a mis seres más cercanos y un mes después estaba juntando las cosas de mi escritorio, que hoy ocupa un joven recién graduado y no tan contaminado (que me acabo de enterar que ya renunció). No hubo planes, el presente laboral se fue construyendo día a día y hoy ando con lo justo para vivir el mes que viene pero soy una chica feliz haciendo uso de esta peligrosa libertad.
No renuncié del todo a mi carrera profesional, pero cada vez hago más lo que adoro hacer. Entre a una compañía de teatro (por casting, carajo!) y mi trabajo semanal incluye muchos ensayos y algunos shows (suspendidos por lluvia estos últimos días…). Hay planes para el año que viene, por ahora poco laburo. Habrá que pasar el verano, a los ponchasos, pero cuanta alegría. El placer de tomar una decisión y llevarla a cabo con todas las consecuencias que esto trae consigo, es inexplicable. Complicado, pero divino. Tantos años soñando tener la valentía suficiente para ir detrás de la vida que quiero, que el miedo a lo incierto no hace tanta sombra. La crisis existencial es crónica, solo hay que pasarla con un poco más de glamour.

Me tomé mi tiempo para escribirlo, quizá necesitaba asimilar el cambio. Esto también incluye el hecho de que finalmente vivo sola. Mantengo todo esto que me rodea a base de malabares literales y poéticos.
Así es que empiezo a escribir un nuevo capítulo, otra historia, contenta, viendo a donde me lleva toda esta locura. wellcome back.


domingo, 20 de julio de 2008

efímera

así como desaparezco, en un parpadeo vuelvo a escena. de la nada, ya no pido permiso. paso las tardes pensado cómo hacer que mi casa sea más mia, dejo que se junten los platos sucios en la cocina, voy al super a las tres de la tarde a comprar agua y cocino mi almuerzo. no tengo rutina, dejé toda esa formalidad, mi hiché las pelotas de mi versión "en relación de dependencia". life is what happens to you while you're busy making other plans, beautiful palo. los domingos no me duelen, ari estudia por teléfono, aspen la rompe mientras apiño cigarrillos en el cenicero y me tomo un litro de agua antes de ir a dormir (gran error, se que lo voy a lamentar). no tengo mucho que hacer esta semana, pero lo agendado vale la pena. los tiempos mejores llevan la hora justa que marca mi reloj sin pilas. el departamento es un quilombo, yo soy un quilombo, pero así será.

hasta aquí, las noticias del día.

viernes, 25 de abril de 2008

va...

Cumplí años otra vez, soy tan de aries. A mi este tema de sumar abriles me pone un poco incómoda. La sensación de sentir que el tiempo pasa y que lo uso mal, que no avanzo yo sino que son los años los que me pasan por arriba como la gente que se baja del subte en Carlos Pellegrini a las 6 de la tarde. De todas formas, y quizá con cierto ánimo de mitigar el malestar que indefectiblemente provoca este tipo de balance, lo festejo. Pese a no ser muy amiga de las multitudes (término que aplica para un número superior a las 5 personas en una misma habitación/mesa/casa), me junto con la buena gente que me rodea a pasar un buen rato. Quizá sea una mera excusa para socializar y concretar reuniones que siempre se posponen en la vorágine semanal. Esta vez, volvimos a la Luján, la casa de mis viejos, definida entre mi círculo íntimo como el paraíso más cercano a nuestros domicilios.
La noche previa a sábado festivo, y luego de luchar contra el humo del acceso oeste, nos instalamos allí. Se hicieron las 12 a la altura de General Rodríguez, ponele, y yo lo único que quería era bajarme del auto porque el tránsito nocturno-ahumado me da un miedo de esos que te hacen sentir una pelotuda. La colorá (boló) me saludó por mensaje de texto desde el asiento de atrás y me dio tanta gracia que la cara de pánico se me sonrió por unos segundos. Después puso un jabón garden angel de vainilla frente a mis narices y, wow, como amo los jabones garden angels de vainilla. Acto seguido, llegamos. Recibí regalos y tomamos cerveza en la galería, con floyd mordiéndome los dedos de los pies. Al otro día se largó el asado, la música, el bello aire libre ahumado que me dejó los ojos secos, y comimos torta tirados en el pasto. Mi viejo, autor de los asados que se llevan más aplausos, jugaba a la pelota con nosotros y sobornaba a los del equipo contrario amenazando con cortar el suministro de cerveza. Mi vieja jugaba a la generala, no paraba de ofrecer comida y se abstuvo de contar anécdotas incómodas (para mi) sobre mi infancia. Mi prima socializaba (habla!) y no se fue a dormir la siesta. Es que sí, con todos sus defectos (y los míos), mi familia es lo mas. Y mi gente… la elegida, la que está, la que queda porque vale, es una maravilla. También los que llegaron de sorpresa en un mensaje de texto. Entonces por un fin de semana te escupo el balance en la cara y disfruto lo que hay, lo que está, lo que hice, lo que hicimos, lo que tengo, que el domingo a la noche ya voy a tener tiempo de pensar en el lunes. Y una semana después me voy a encontrar atormentada, pensando sin resolver, sentada en la oficina tratando de entender qué es lo que estoy haciendo mal, contando las monedas para llegar a fin de mes y decidiendo escribir sobre algo que me arranque algunas sonrisas.



lunes, 14 de abril de 2008

bloody monday

Bajé a comprar un paquete de vainillas, en el kiosco de la esquina venden un pack individual que contiene siete unidades. Quizá este sea el momento más feliz de la tarde: comer siete vainillas. Hay días como hoy en los que entregaría un riñón (como Locke, pero voluntariamente) a cambio de una siesta. Ayer soñé que salía de trabajar a las cinco de la tarde, a las cinco ¿entendés? Y acá ya son casi las seis y nada… (tipo, nada). Para colmo estoy por cumplir años y a esta altura de la vida no da seguir sumando velas. O sea, agrandemos la torta nomás que me da fobia ver tan ante mis narices como se me va la vida y yo pululando cual quinceañera pero con actitud cuarto de siglo y después.

La culpa de todo la tiene el lunes, sabelo.

Y sólo me quedan tres vainillas. La felicidad se torna efímera, as usual.

viernes, 4 de abril de 2008



but I'm a creep
I'm a weirdo
what the hell am I doing here?
I don't belong here



La profesora de diseño es una mujer joven, muy alta, delgada y con una boca prominente. Le gusta hacerse la graciosa y es súper canchera y cool. Básicamente, es insoportable. Habla de los colores primarios como si lo hiciera con niños que en su vida tuvieron una mínima aproximación a un aula de plástica y ayer explicó cinco veces como cortar una hoja al medio. Usa ropa de dudosa calidad, mezcla telas que oh my god y el otro día tenía puesto un par de zapatos tipo guillermina con medias de algodón. No way. Es una de esas mujeres de falso buen humor y risa poco creíble. Obvio que a mi no me da ni pelota, dudo que le caiga bien mi persona. A mi no me caería bien una alumna que desde el medio del aula me mira con el ceño semi fruncido, con cara de '¿a ver qué cosa interesante tenés para enseñarme?', como sobrando todo lo que estoy diciendo. Insiste en decir que el violeta es un color secundario y yo me muerdo los labios porque se que no es así. Igual lo que quiero es que me enseñe a dibujar, y con eso vamos bien. Decí que ahora se sumó una gordita simpática que da clases de historia del arte y de la moda, y que en lugar de decir carajo dice carancho. Y por ahora viene salvando el cuatrimestre. Porque ya estoy cansada de que nada ni nadie me sorprenda, can-sa-da. Y ya se que estoy cansada porque hago muchas cosas (aunque no conduzcan a nada, shit), pero digo cansada de podrida, de hasta acá, de ufa me aburro, de qué carajo estoy haciendo acá sentada y todas esas cosas. Meterme en una facultad/escuela/institucióneducativa otra vez, pucha que es un desafío para mi cerebro.


El otro día entrando al teatro un pibe me dijo, 'no sos una isla'. ¿y vos qué sabés? Quizá estoy llena de palmeras y rodeada de agua cristalina, y seguro que para entrar necesitás pasaporte.

miércoles, 19 de marzo de 2008

easter


auténtica convergencia de culturas

lau: para comenzar, cual de todos es pesaj

ari: pesaj.. ahora! con pascuas

lau: pascua pascua
y hay huevos de pesaj?

ari: taradaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
pascua es pascua
pesaj es pesaj
no son lo mismo ni en pedo
PASCUA: NACIMIENTO!

lau: pero no hay huevos koshrer de pesaj?
ufa

ari: PARA NOSOTROS NO NACIÓ NADIE

lau: si no hay huevos no quiero

ari: evitás harinas una semana, eh???

lau: no nacio nadie! que mala onda
dejen nacer a la gente

ari: taradaaaaaaaaaaa

viernes, 22 de febrero de 2008

time


Ticking away the moments that make up a dull day
You fritter and waste the hours in an offhand way.
Kicking around on a piece of ground in your home town
Waiting for someone or something to show you the way.

Siempre odié las salas de espera. Son como el espacio personificado donde el tiempo se sienta a morir, sin más. Por más que lea, escuche música o me pinte las uñas, no dejo de sentir que estoy fusilando tiempo descaradamente. Últimamente he comenzado a percibir a mi vida como una gran sala de espera, donde el tiempo muere sin sentido, se desvanece aunque pase lento. Y no es por falta de actividades, sino por no poder disfrutarlas. Las vacaciones me devolvieron el tiempo por unos días, y aunque se puede decir que no hice nada, las horas fueron bien aprovechadas para disfrutarlas y pensar en lo que tenía ganas. El tiempo, por unos días, volvió a ser mío y para mí. ¿Pero qué hago el resto del año con esos minutos tan míos? ¿Los vendo a cambio de ese bendito sueldo a fin de mes? ¿Los regalo esperando un llamado telefónico? ¿Los permuto para que alguien me dedique tiempo a mí?
¿Qué estoy esperando? Que se me caiga una idea. Pero eso no sucede, así que me tendré que mover. En uno de mis destinos vacacionales, mientras el carnaval brillaba a mi alrededor, juraba desde una grada que no todo iba a seguir igual a mi regreso. No más espera, no más. Tengo ganas de tantas cosas que no se por dónde empezar, y en ese conjunción de deseos termino quedándome donde estoy. No voy a renunciar hoy a mi trabajo porque lo necesito. Pero tampoco voy a dejar que el tiempo que les vendo se consuma incluso cuando no estoy allí. Voy a empezar a estudiar de nuevo, si. Una carrera corta de diseño de indumentaria (pamplinas! no tengo tiempo para más) para después poder hacer vestuario y conjugarlo con mi vida como actriz. Parece cerrar. Tirada en la arena un día de febrero haciendo nada más que usar MI tiempo, todo dedicado a mi, tejía en las nubes este plan. Tuve de golpe la necesidad de ir hacia algún lado donde yo tenga el timón, no sólo esperar. En la sala de espera nadie grita mi nombre, entonces mudaré mi vida a otro lugar. El tiempo se muere sólo cuando no los disfruto. Let’s enjoy it, girl.

lunes, 4 de febrero de 2008

pido gancho

Salí de vacaciones. Bah, entré, no sé. Estoy en Buenos Aires sin rumbo fijo. Hoy jugué a la turista en mi propia ciudad, salvo por el detalle de que no tengo dólares en mi bolsillo. Y ahora estoy en casa, tomando mate como suelo hacer todos los días, pero sabiendo que no tengo nada más pendiente. Bueno quizá debería limpiar, lavar ropa y ordenar, pero ni da… estoy oficialmente de vacaciones.

viernes, 25 de enero de 2008

en resumen...

Ah si, empezó el año. Si, mi blog es malísimo, ¿y qué? A nivel general, fracaso. Tengo una seria tendencia a dejar en el olvido mis espacios online y luego sentirme mal por eso. También lo hago en el mundo real (¿real?). Estoy en banca rota porque estuve muy triste y pensé que podía solucionarlo comprando tres pares de zapatos y uno de zapatillas. La tarjeta explotó. Sigo triste, pero tengo zapatos. Casi me voy de viaje a Nueva York (casi). Casi tengo departamento para vivir sola (casi). Tengo vacaciones dentro de poco y ningún plan para hacer uso de ellas. Casi convenzo a mi papá para que me lleve a China como su sponsor oficial (casi, todavía tengo tiempo). Hace más de tres años que no tengo una entrevista de trabajo. Tengo sueño todo el tiempo, algunas veces porque no duermo y otras porque me aburro. A veces creo que perdí la capacidad de divertirme. La excepción a la regla se puede dar un viernes a la noche después de una power ensalada en Jano (residencia oficial de la colorá). ¿Hagamos algo estúpida? Vamos al Living. Y si tengo mi sillón, mi cerveza, 18 pesos menos en la billetera y una pantalla gigante que pasa a Radiohead, puede que no me hinche las bolas que haya gente alrededor. Entendí que tengo serios problemas para tomar decisiones. Lady agonía, soy. ¿Metas? No se, no jodan. ¿Balance? Manzana. ¿Un tirito? Que sean dos.