miércoles, 4 de abril de 2007

cry, cry baby

Anoche, una vez más, me dormí llorando. A veces pienso que si duermo pasará más rápido, pero cuando me despierto es peor. Los ojos hinchados, la boca seca. Me levanté, preparé el mate y lloré un poco más. Trabajé y escuché la radio. Salí para la oficina y también lloré. Tengo esperanza de agotar este caudal de lágrimas de una vez.
Esta noche empiezo de nuevo, después de unos meses veraniegos sin instrucción actoral. Busco mi nueva versión, salté de camino pero no se bien a dónde estoy por caer. Tenía un poco de miedo, pero cuando el sábado la señora que me anotó y aseguro mi cupo en el curso me dijo ‘llegaste justo, sos la última que inscribo’, tuve la sensación de que quizá esto es para mi. Porque las casualidades no existirán, pero prefiero pensar que son las causalidades que desconocemos.

7 comentarios:

  1. ¿Para qué querrías agotar el caudal de lágrimas con tanta ansiedad?
    ¿No sería mucho mejor guardar varias de ellas para cuando broten, causalmente, por felicidad?

    ResponderEliminar
  2. Puff... que lindo el comentario de arriba... y si, tiene razón.
    Ya vendrán lágrimas de emoción, yo se.. No te preocupes, amiga...
    No estás sola.

    ResponderEliminar
  3. Yo hace meses que no paro de lloraR, que me vienen como cataratas de angustia y no puedo parar (empece terapia..o sea....) pero trato de tomar mis lagrimas como una etapa de descubrimiento de mi propio YO,no del que querian los demas.

    ResponderEliminar
  4. q bueno lo q leo!
    pero en serio piensan q cuando se pueden acabar las lágrimas?? es como q tenemos una porción limitada cada uno?? uff... si sí y encima se recargan por tiempo de inutilización, les puedo prestar! hace rato q ni ganas de llorar tengo.
    o quizá ya las acabé todas!
    q lío!

    ResponderEliminar
  5. Me parece que la necesidad de llorar está siempre latente, lo que sucede es que en muchas ocasiones no se hace porque se tiene la falsa creencia de que llorar debilita, cuando en realidad llorar purifica, alivia, distiende, saca hacia afuera lo que llevamos añejado en el alma.
    Llorar por emoción y felicidad es sensacional y mucho más si lo hacemos con una sonrisa de por medio. Es cuestión de perderle miedo a las lágrimas y hacerse amiga de ellas, como de la soledad.

    ResponderEliminar
  6. soy de llorar. hace unos años entendí que me hacía mal aguantar las lágrimas, entonces trato de dejarlas fluir en mis lugares y momentos. e incluso puedo disfrutarlas.
    pero resulta que hay unas lágrimas que duelen, que parecen ácidas y duras. y esas son las que quiero que acaben, que laven de una vez el peso que llevan en sus propias gotas.
    entonces ahí si podrán ser protagonistas las lágrimas que selen alegres, que lavan y llenan y no pesan en los ojos como dos golpes a puño cerrado.

    besos para todas!

    ResponderEliminar
  7. cuanto hace q no lloro! me hiciste pensar..

    ResponderEliminar