martes, 19 de diciembre de 2006

Se supone que si hago como que escribo la tarde lerda y perezosa va a pasar más rápido, alguien va a pensar que hago algo más que leer el diario y voy a sentirme menos ñoqui. Porque a veces si, los empleadores piensan con la parte trasera de sus humanidades, y en general no tienen el culo de la ritó (que se perfila como más creativo) sino que son fofos y con pocas luces. Y en lugar de decirte, ‘nena tomate la tarde para pasear por florida (aunque no aguantes el calor y la gente), sentate en el ateneo a leer libros y elegí que te vas a llevar para las 23 horas de micro que te esperan porque tu poder adquisitivo no costea un avión. Después agarrá tu carterita y andá salticando por diagonal norte, haciendo volar esa pollera larga y verde, doblá por carabelas y seguí tu vida’. No, lo que parece que te dicen es ‘quedate ahí sentadita por más que no haya un pedo que hacer y cumplí tu bendita jornada laboral de ocho horas, porque pensar en el prójimo me da bastante paja y en diciembre aún más’. Entonces acá estoy, claro, escribiendo pelotudeces pa matar el tiempo y jugando a que puedo hacer algo mucho más interesante con esta vida mía.

2 comentarios:

  1. entiendo q pedís sentido común. bien.... lamento postear-te q eso escasea en estos días, amiga....

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  2. cuanto me identifico

    solo q en vez de largas polleras uso siempre pescadores

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